RODILLA AL SUELO, CÓMO EMPEZÓ TODO

Desde el mismo momento en que eres infectado por el virus de la enfermedad del quemado, está presente uno de los principales síntomas de esta terrible y peligrosa enfermedad: La obsesión compulsiva, permanente y continua por tocar con la rodilla en el asfalto de tu carretera o circuito favorito, según las pelas o suerte que tengas.

Esta obsesión te captura por completo convirtiéndote en un esclavo de la moto hasta conseguir lograr el objetivo que ha sustituido a todos los demás: Te olvidas de la carrera que quieres sacar, del trabajo que tanto necesitas o de que te gustaría tener un bebé (perdon ese era un objetivo de mi mujer ¿estaré tonto?).

Ultimamente esta enfermedad es muy común afectando a casi un 25 % de la población motera; pero hubo un tiempo en que esto no era así, a la gente no se le pasaba por la cabeza el andar destruyendo sus preciosos monos de cuero negros por los asfaltos del mundo. No intentaban parecerse a sus antecedentes genéticos adoptando posturas más propias de la mona chita que de un piloto de motos, sino que iban bien erguidos en sus monturas con las rodillas pegaditas al depósito y a lo máximo que aspiraban era a arrastrar sus estriberas por el suelo.
Will hartog bien derechito en la moto

Este estilo fino de conducción quedaba muy bien en las páginas deportivas del Times de los años 60. Sin embargo, los continuos talegazos por pérdida de agarre de la rueda delantera que este estilo provocaba, hicieron buscar a algunos pilotos estilos alternativos que permitiesen aprovechar al máximo la agilidad de la que empezaban a disfrutar las motos y neumáticos de la época.

La historia oficial, aquella que nos cuentan revistas respetables tipo Motociclismo y periodistas de "prestigio" como Valentín Requena, dice que el primer piloto en utilizar la técnica de conducción moderna que casi todos los pilotos actuales utilizan (el casi es por Mac Coy, claro) fue desarrollada por Kenny Roberts en los años 70. Todos dicen que fue el primero en hincar regularmente su rodilla en el suelo adaptando para la velocidad la técnica de pilotaje del dirt track (donde si no recuerdo mal lo único que toca en el suelo es la bota de hierro del piloto).

Papa Kenny con coleres oficiales Yamaha USA
Puede que en los libros de historia quede bien que un piloto con el carisma y la trayectoria del Marciano haya inventado algo que ahora todos copian. Pero me temo que están todos equivocados, no fueron ni los americanos, ni los japoneses, ni tan siquiera los marcianos. Los primeros chalados que notaron el calorcillo producido por el rozamiento en sus rodillas fueron unos chicarrones del norte, muy rubios todos, a los que en la ONU se les conoce como Finlandeses
Carrera tipica Finlandesa a comienzos de los 70
Y te preguntaras tú: "pero que coño hacen inventando técnicas para andar en moto unos tíos que ven un pelín de sol sólo un par de meses al año y que el resto del tiempo se lo pasan tratando de no perderse en un mar de nieve y oscuridad permanente". Además si de algo te suenan los Finlandeses es por ir rápido en coches de rally y si no, que se lo pregunten a Carlos Sainz, el matador que nos mata a disgustos un rally sí y el otro también, igualito igualito que el Cardús, oye.
Lansivouri con moto de radios y rodilla abajo
Pues a eso vamos: Hace unos cuantos añitos (estamos hablando de mediados de los 60) lo que les privaba a estos vikingos modernos era montar en moto. Eran los tiempos en los que lo más !! no era el equivalente a una R-1 actual, sino más bien el abuelito de cualquier Cr-250, y como las mejores de esas las fabricaban los enanos barrigones y peludos de la piel de toro, no es de estrañar que las Bultaco, OSSA y Montesa se vendiesen como churros escandinavos. Eso sí, serían muy buenas, pero no eran trineos y en los meses fríos de verdad (ponte en -35 tirando bajo), nunca mejor dicho, tenían que tirar de Jawa para picarse en los lagos cubiertos de un par de metros de hielo. Algunos seguían utilizando en el helado elemento la técnica clásica de conducción, pero como el grado de inclinación es tan elevado (hasta de 70º), a veces resultaba muy difícil esconder las largas piernas del finlandes típico, por lo que algunos pocos empezaron a doblar sus rodillas de manera que estorbaran lo menos posible a la hora de inclinar la moto en plan bestia.
Virtanen y la tipica plegada brutal del ice racing
Esta técnica irremediablemente provocaba que la rodilla arrastrase por el asfalto (perdón, por el hielo). Esto les debió molar tanto, no se si a ellos o a las morenas a las que vacilaban (recuerda: allí lo que sobran son rubias), que a la llegada del verano intentaban lograr las mismas sensaciones y vaciles, pero esta vez a lomos de sus monturas de cross españolas pasadas a asfalto, ¿o acaso te creías que el supermotard también lo habían inventado los americanos?
Saarinen con la rodilla apuntando donde debe

Como con el tradicional estilo inglés todo recto y sin moverse del sillín, la cosa era complicada (me imagino los talegazos), estos muchachotes empezaron a adoptar posturas más o menos circenses que les permitieran enfilar la rodilla en dirección al asfalto, para lo cual no les quedó más remedio que descolgarse de la moto moviendo el culete de un lado al otro del sillín (lo de colín no existía).

En esta época tan lejana, (en la que ni tú ni yo habíamos nacido, pero en la que te recuerdo que el hombre llegaba a la luna sin pentiums, internet, ni derechos humanos y cosas por el estilo) los grandes premios estaban empezando a despuntar y profesionalizarse -aunque no a los niveles actuales, donde los pilotos no son más pijos porque aún no han acabado el master- , algunos de esos pilotos educados en las duras carreras norteñas empezaron a asomar sus rubias cabecitas por los circuitos de todo el mundo, trayéndose con ellos el estilo de rodilla en suelo, sin deslizaderas, que para eso existía la cinta americana.

Habría que haber visto a los girifantes anglosajones escandalizados ante tal ataque a la tradición motociclística. Pero a los que seguro no les importó lo más mínimo fue a los aficionados que pagaban su entrada y quedaban alucinados ante aquella nueva técnica de conducción -vamos, como si ahora va Gelete y empieza a tocar con el hombro-.

Descongada a lo Mamola de Lansivouiri a finales de los 60s
Todos conocemos a Jarno Saarinen, piloto que de no haber sido por la habitual incompetencia italiana, que le costó la vida, habría retirado del mundial al mismísimo Agostini, derrochando talento y valor a partes iguales. Cuando alguien inventa algo que funciona y además tiene talento para utilizarlo, esto le permite lucir una superioridad tan aplastante como la que Jarno ofreció durante los últimos años de su vida, donde por ejemplo, era capaz de ganar con una 350 a las 750 en las 200 millas de Imola, el equivalente a las superbikes actuales. “Dos tiempos al poder !!!!“ O cuando se pulió a los hasta entonces invencibles yanquis en las miticas 200 millas de Daytona... Abriendo el camino para otros pilotos Finlandeses como Keivo Keionen o Teuvo Lansivouri, el primer piloto que tocaba habitualmente en todas las curvas y no sólo en aquellas con un gran peralte. Podéis verlo en la foto con su casco abierto y mono negro con deslizaderas de cinta americana. Realmente increíble
Foto historica: Hierro de moto, casco jet, mono negro y conta americana en la rodilla
No digo que los americanos copiasen el estilo de Saarinen en Daytona, pues ellos de carreras en hielo también saben un poquito, pero: ¿adivinan qué piloto de personalidad insoportable y padre de un campeón del mundo de 500 empezaba a tontear con las motos de asfalto en 1972 cuando Jarno se pulió a todos sus héroes en los peraltes de Daytona?. Poco a poco, con la llegada de una nueva generación de pilotos, el nuevo estilo se fue imponiendo en el mundial. Incluso se puede ver al gran Agostini de los ultimos años descolgando un poquito a lomos de sus Yamaha oficiales a la entrada de las curvas, mientras Phil Read, piloto clásico donde los haya, iba tieso como una vela. Pilotos como el americano Pat Hennen, Barry Sheene, Michel Rouggery y los ragazzos Luchinelli y Ferrari adoptaron el estilo salvaje y espectacular de los finlandeses voladores.
Saarinen dandoles caña a los americanos en Daytona y de paso enseñandoles un nuevo estilo
Puede que el último piloto que ganó un mundial con un estilo clásico puro fuese el francés Jean Louis Tourmadre, que ganó en 250 en 1982 contra todo pronóstico, tras abandonar el año anterior su carrera como cartero. Aunque hay que reconocer que Sarron y el primer Sito ganaron sus mundiales sin gastar mucho unas deslizaderas, que el francés sólo usó cuando llegó a quinientos y se cansó de quedar inconsciente en medio de los circuitos debido a su clásico estilo, que provocaba que se cayera en 8 de cada 10 carreras que disputaba.
Tourmadre y su estilo clasico
Pues eso, que ahora, ya sea con cinta americana, deslizaderas de plástico, cuero, carbono o con la última novedad, las rellenas por dentro como los bollycao, pero no de chocolate sino de titanio para sacar chispas, prácticamente todo el mundo toca con la rodilla y únicamente Paletín Requena parece impresionarse por ello, considerándolo algo natural. Tanto, que creemos que es facilísimo y la primera vez que cogemos la Vespa de la autoescuela para sacar el carnet, te presentas ante el asombrado monitor con las rodillas del vaquero cubiertas por un par de rodilleras. Las cuales llegan a tocar el asfalto del circuito de prácticas del ayuntamiento, aunque no de la manera que tenías prevista. “”ES QUE PONEN LOS CONOS DEL TRÉBOL MUY JUNTOS, JODER“”
Si es muy facil !!!!!!!!!!!!

Pero claro, piensas que te pasa por ir a autoescuelas baratas que no se gastan un duro en neumáticos racing. Así que cuando con el carnet recién sacado, sales del concesionario con tu moto nueva, tras haberte gastado un extra de 20000 duros en cambiar los chicles que trae de serie por unos superchicles ultrablandos, te vas a tocar con la rodilla pensando que está tirado para un piloto tan bueno como tú. Pronto te sorprendes a tí mismo mirando más a la rodilla y al cercano asfalto que hacia dónde va la moto, con los consecuentes y emocionantes momentos que esa original técnica de conducción provoca. Piensas que te queda solo un pelín de nada y que si no fuese por el miedo a destrozar los vaqueros de 20 billetes que llevas puestos, tocarías sin ningún problema, como hacías en tus tiempos con la bicicross calzada con unos huchinson.

¿Pero qué pasa? Que de tanto vacilarles, tus amigos deciden ir a verte y de paso sacar unas fotos a tan espectacular piloto dando unas pasadas en la curva de moda. Claro, a tí no te queda más remedio que dar unas pasadas ante la objetiva mirada de la cámara, la cual saca unas fotos que hacen que se te caiga la cara de vergüenza, pues muestran una moto totalmente recta con un individuo, supuestamente el piloto, totalmente colgado de la misma cual mono del amazonas humano. Pero eso sí, el pelín para tocar con la rodilla en el suelo tiene varios metros de longitud, no teniendo la más mínima posibilidad de tocar con el asfalto a no ser que el bordillo tuviese metro y medio de altura. Tras ver de nuevo las fotos con detenimiento, llegas a la conclusión de que el manta no eres tú, sino el fotógrafo que no pulsó el botón de disparo en el momento de máxima inclinación. Porque a tí, sin duda, te queda muchísimo menos para tocar con la rodilla.

Una de esas fotos hechas por un colega claramente incompetente
Así que al día siguiente sales tú solo con tu moto nuevecita a tocar definitivamente con la rodilla, por lo que vas provisto de rodilleras y latas de coca cola como para hacer un cero del diámetro de la vía láctea. Llegas a la curva en cuestión un poco tarde, tras haberte dado un talegazo al practicar la técnica de descuelgue por el centro de la ciudad, derrapando en un paso de cebra. Las primeras pasadas son de prueba, así que en vez de descolgar como un mono, lo haces como un chimpancé. Pero como tras 20 ó 30 subidas y bajadas no notas el tan esperado encuentro entre el asfalto y tu rodilla, te paras en la cuneta preguntándote qué falla. Enseguida llegas a la conclusión de que, claro, la rodillera es tan pequeñita -recordemos que es del pryca- que necesitas más espesor para compensar la falta de protecciones, cuero y demas volumen del que sí disfrutan los pilotos del mundial. Así que añades una latita de coca cola a la rodillera, amarrandola con cinta americana. Primero en posición horizontal, pero como tras otras 10 o 12 pasadas sigue sin ocurrir nada, la colocas en vertical. Tras otra interminable sucesión de pasadas en las cuales la impaciencia, la rabia, y por qué no decirlo, la vergüenza, forman un cóctel explosivo y peligroso, decides que hoy tocas con la rodilla sea como sea.
Hoy toco seguro jejejejejjeeje!!!
Así que empiezas a colocar latas de coca cola una encima de otra hasta que la deslizadera artesanal se parece por momentos al rascacielos Empire State y la moto contigo encima parece que lleva una antena en uno de los laterales. Pero eso sí, a la siguiente pasada descuelgas como un animal y de repente notas un ruido extraño acompañado de una extraña vibracion en la rodilla. La felicidad se apodera de tí como nunca, por fin, después de tanto tiempo, has conseguido tocar con la rodilla como los tíos del mundial, así que el objetivo de ser campeón del mundo está más cerca de pesar de tus 40 años recién cumplidos. Tras tocar un par de veces más decides dejarlo, especialmente tras haber estado a punto de matarte tras pasar la rueda trasera de la moto por encima de uno de los botes que se desprendió de la deslizadera, lo cual ocasionó una pérdida de adherencia con el consecuente leñazo. Cuando te recuperas y ves el aluminio de la lata gastado por el rozamiento, la sensación de orgullo personal es indescriptible. El hecho de que haya tantos objetos entre tu rodilla y el asfalto no le quita mérito, pues pensándolo objetivamente las deslizaderas dainese tambien soy muy gorda
¿ sera por latas ? amos hombre !!!!!
Puede que hayas dejado la moto hecha unos zorros a pesar de tener poco más de una semana, pero el momento de vacile -lata en mano- en el bar racing de turno no te lo quita nadie. Eso sí, sólo llevas la última de las latas, no la producción nacional completa de un año que usaste en la curva. Así que ya sabes, ahora que has acabado con el síntoma principal de la infección producida por el virus racing, piensa que el rollo con el que te estás camelando a ese pedazo de rubia se lo debes a un grupo de chicarrones del norte, que a finales de los 60 cambiaron el rumbo del motociclismo deportivo para siempre.
La 1ª vez de mi amigo Alberto inmortalizada para laa eternidad
Pero eso sí, ten cuidado, pues esta enfermedad tiene reagudizaciones y últimamente se han detectado casos más graves de la enfermedad, en la que el síntoma principal es una obsesión sin igual por tocar ya no sólo con la rodilla, sino también con el codo en el asfalto. Desgraciadamente la cura para esta enfermedad es muy cara y solo puede realizarse en centros especializados de alta tecnología como Jerez, Jarama y Montmeló. Ni se te ocurra irte a Houston, aquí tenemos todo lo necesario para curarte. Apúntate al siguiente cursillo o tanda libre y practica la automedicación. No sólo te curarás, sino que encima te lo pasarás en grande.

Un saludo, espero que os haya gustado, hayais aprendido algo y sobre todo perdonad por el rollo

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